sábado, enero 22, 2011

Obra póstuma.

Al final escuché las noticias. Nos acostumbramos a escuchar desgracias pero aún así se convierte en noticia no solo cuando encuentran a una muchacha asesinada sino también cuando la entierran. ¿No era obvio? Si, ya se que existía la opción de donar su cuerpo a la ciencia o incinerarla, pero eso no es noticia, ¿o sí?

Pero no quería hablar de crímenes o de morbosas políticas de transmisión de noticias, al ver la noticia me di cuenta de un detalle que no se observa en otros funerales, digamos, más esperados que no por ello deseados.

Al salir el féretro... la gente aplaudió. Algo que desconozco si se da en otros países pues  ocurre sobre todo en desgracias y asesinatos y por otra parte, salvo funerales de estado, que en Italia al menos, sí se hacen, no he visto en ninguna otra ocasión que se haga mención del entierro del asesinado... en Napoles es normal, es cuestión de espacio editorial, no tendrían sitio para hablar del nuevo asesinado.

Así que no se si es un fenómeno exclusivamente español, pero en cualquier caso es algo que no entiendo. Se aplaude, por ejemplo, ante un trabajo bien hecho, en una obra de teatro, en un concierto y se abuchea cuando se hace mal... pero, ¿que es lo que se aplaude en un funeral?, desde luego no se aplaude un oficio religioso bien realizado... no es que el cura diera las bendiciones con especial diligencia, más que nada porque se aplaude independientemente de las creencias religiosas del difunto. Se aplaude tanto más si son más de uno los enterrados, ¿impotencia por no haberlo podido evitar?, no se, no lo entiendo. Pero acostumbrado a aplaudir cuando me hacen reir o me hacen feliz, ver los aplausos por la ultima puesta en escena del cuerpo de alguien que  fue desprovisto de la vitalidad del mismo se me antoja el último aplauso a una puesta en escena de esta obra de teatro que llamamos vida y que algunos abandonan, muy a su pesar, por la puerta grande de la fama efímera que no podrán volver a repetir.

5 comentarios:

zayi dijo...

A mi me pasó lo mismo la primera vez que ví un entierro de una victima por violencia de género. El aplauso me sonó a sarcasmo, como si le dijeran: "Bien que lo has hecho por estar con ese hijo de p..."...No me gusta que los aplausos queden impresos en momentos así, irse del mundo no es nada que merezcla aplausos y menos de ese modo.

Un besito.

aina dijo...

La gente no es tan sádica como para aplaudir por eso,se aplaude a la mujer valiente, a lo que fue...
Aunque yo tampoco no comparto lo de los plausos, preferiría un canto o el mismo silencio, sepulcral, que es lo que se espera, pero los españoles... no sabemos guardar silencio.

silversroadnottaken dijo...

yo nunca he entendido porque los humanos aplaudimos... me parece super absurdo... que pensara un marciano si nos viese..

Anabel dijo...

Es un poco chocante, estoy de acuerdo.

Creo que se ha convertido en una manera de mostrar respeto, o admiración o lo que sea que los mueve, no me parece mal.

Aqui no aplauden, pero en los funerales hay hasta espectáculos de marionetas! Se gastan autenticas fortunas en montar un show a la altura del difunto...y que todos los demás lo vean.
No creo que sea un momento de palmas, pero de show de marionetas...pues tampoco.

Outsider dijo...

Zayi, quizás entendería que se aplaudiese al que muere despues de haber hecho todo lo que quería y podía hacer. No deja de ser lo único que tenemos confirmado en el momento de nacer... no veo porqué no lo vamos a celebrar igual que el nacimiento, pero como dices tu... aplaudir en esos casos puede sonar a cualquier cosa aunque todos sabemos que no se aplaude al asesino.

Aina, igual es eso, no sabemos guardar silencio, es incómodo y no se aplaude a nada en particular, solo se rompe el silencio por no saber que decir.

Silvers, un marciano vería las colas de coches por las mañanas y no creería que fueramos más inteligentes que las filas de hormigas delante del hormiguero... me pregunto como aplaudirán las hormigas.

Anabel, creo que los chinos aplican lo que dije antes sobre los nacimientos, si se celebra venir a un mundo como en el que vivimos, habría que celebrar del mismo modo abandonarlo. A fin de cuentas, en ambas ocasiones, los únicos que en realidad no lo celebran, son los homenajeados.