martes, marzo 02, 2021

La botella de San Borondon.

Hoy he entrado con intención de hablar de otra cosa, pero como siempre, he pasado por mi lista de lectura para ver como van los demás naufragos de la red para descubrir con gran pesar que una de las islas que consideraba más cercanas se ha hundido. No he llegado a conocer a Sieps en persona, pero por sus artículos en misterios al Descubierto se que pensamos muy parecido en muchos temas. Ahora hay teléfonos con más resolución, memoria y capacidad de proceso que alguno de los ordenadores con los que entrabamos entonces en los blogs y en los foros para ver lo que otros opinaban del mundo. Yo empecé el blog en 2006 por una práctica universitaria de esa carrera que para variar, tampoco terminé. Entonces no sabía nada de Twitter, instagram, pinterest, tiktok, Facebook y tantas otras formas que existen para analizar lo que haces para venderte la moto, o peor... venderte a tí al que vende la moto. Yo he tenido usuario en alguna de las más conocidas, pero no he tardado en dejarlas de lado, solo tengo wassap porque casi podría decir que es obligatorio en el trabajo, pero a juzgar por lo que me dura cada teléfono, no debo de ser de los que realmente abusan de su uso. Yo no me despido, pero está claro que esta isla tiene más parecido con San Borondon que con una isla paradisiaca, llevo mucho tiempo apareciendo y desapareciendo, y lo hago no solo en la realidad virtual sino también en la realidad física en la que vivo, desaparezco como San Borondón tan a menudo que creo que hay mucha gente de la que me ha conocido alguna vez que no tiene certeza de si existo. Todos los artículos de los blogs son como mensajes en botellas en el mar de internet que alguien encuentra por casualidad y lee sin saber si la isla de la que salieron se hundió o si si queda alguien en San Borondón. Es curioso que mi actividad no ha variado demasiado por culpa de la covid, lo que viene a decir que no tenía demasiada actividad fuera del trabajo, que por fortuna aún conservo. Lo único que varíe fue la lectura, el año pasado leí más de 50 libros, en lo que llevamos de este he leido ya 14 y he tenido que frenar porque me empezaba a afectar a la vista, quizás sea ese otro motivo por el que no entraba demasiado en la red, me cansé de las malas noticias y después de pasar 8 horas en el trabajo delante de una pantalla, la vista ya no es lo que era y empiezo a cansarme de las pantallas. En fin, estoy cansado, y por eso entiendo a Sieps, aunque me duele haber perdido otra isla en el cambio climático de la red, el agua virtual va subiendo poco a poco y las islas que tenían las mejores playas van desapareciendo debajo del oceano, solo quedan las más altas, y alguna como ésta, de las que como San Borondón, no se sabe si llegaron nunca a existir.

jueves, diciembre 31, 2020

2020 Vaya año de mierda. Despidiendo a un viejo amigo.

 Esta tarde he escuchado esta canción, he pensado que era un buen tema para dejar este año que poco podía hacer para empeorar, pero Murphy lo tenía claro, si algo puede ir peor... y hace un rato he recibido un whatsupp que no hacía bromas. Cracor nos había dejado. Hace mucho tiempo que no le veo, la última noticia que tuve de él fue por culpa de un tumor que le habían encontrado en la cabeza. Decir que el Covid hizo que no tuviera la mejor de las atenciones es una obviedad, pero no se puede decir que fuera una víctima más de la pandemia.

Hace años que no trataba con él, ya no sabría decir como había evolucionado, todos lo hacemos aunque él evolucionó antes que todos nosotros. El ya era ateo declarado cuando yo aún estaba bajo la tutela costumbrista de la iglesia, estoy hablando de hace más de 30 años y por lo que veo, en eso no había cambiado.

Ya hace tiempo que no le veo, como a la mayoría de los que considero amigos de toda la vida, de hecho le vi con alguno de ellos cenando hace unos pocos años, nunca sabemos cuando es la última vez que vemos a alguien. Deberíamos aprender de ello y preocuparnos por vernos más a menudo. Disfrutar de la vida, en vida, porque después no hay nada que disfrutar.