Hace un rato me encontré con esta

Razona...
Me salió en el blog de tilie... y se que a ella le gustan esas cosas.

La noticia estrella de hoy ha sido una que desde que vi lo que había hecho el interfecto no pasaba el día en el que no deseara dedicarle un artículo o post (digo yo que post es algo más corto y cómodo de escribir, es algo más “in” y no ensuciamos el arte periodístico... ya que solo ellos pueden escribir artículos... y de estos últimos a veces encontramos al
guno en los periódicos).
Pues resulta que el ministro Bermejo ha dimitido... ya era hora (y no porque lo diga Rajoy). Aunque sus razones las ignoro. En la oposición lo celebran porque para ellos era inadmisible que fuera de caza y coincidiera con el Juez que instruye el caso de corrupción en su partido, montería a la que acudió invitado por un concejal de ese mismo partido... curioso... el ministro de justicia no puede coincidir con los jueces que alguna manera dependen de él si pretenden investigar a un partido político de la oposición... si es así... normal que dimita... la soledad del mando... dicen.
En este asunto estoy con el ministro, ahora solo diputado que declaraba que todo era una cortina de humo para desviar la atención del público en general, ya que como resultaba del todo imposible el librarse de las acusaciones de corrupción, lo que correspondía era aplicar una vez más los principios de Joseph Goebbels, un ideólogo incomprendido del arte de la propaganda pero que cuenta con muchos seguidores en el escenar
io político.
Ya se... es un nazi... pero decidme que estos principios no son los que se aplican hoy por hoy...
Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".
Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».
Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.
Desde luego que el PP está aplicando uno por uno todos estos principios en todo lo relativo a los casos de corrupción que se han ido descubriendo últimamente... pero no hay que tomárselo a mal, gracias a los nazis mejoraron muchos campos entre los que se encuentra la medicina, la ingeniería aeroespacial y por supuesto... la propaganda.
Pero yo he empezado con un, “ya era hora” al hablar de la dimisión del ministro de justicia... porque ya se que los ministros son personas que se equivocan, pero si hay un ministro que debe ser particularmente respetuoso con la ley, alguien que debe ser un paradigma de lo que deben hacer el resto de los ciudadanos de un país en lo que se refiere al cumplimiento de las normas... es precisamente el ministro de Justicia... y salir a cazar sin licencia... parafraseando a un exministrillo... manda huevos... y que encima salga en una rueda de prensa excusándose con que tenía licencia de caza de todas las comunidades menos de esa... tela...
Eso... por no comentar el efecto que hace el ver a un ministro o juez entre decenas de ciervos muertos... ya se que estos no son los ciervos que se cazan en los parques nacionales, que estos son de granja y los ponen a correr dentro de la finca que organiza la montería en dirección a los puestos en los que se colocan los tiradores y que estos los ven venir disparando a bocajarro a un animal al que habrían podido acariciar y dar de comer de la mano un rato antes de empezar la matanza... digo cacería. Vamos... que es delito tirar un pavo desde un campanario... pavo al que no le pasa nada por la caída... no digo después por el futuro que le espera a manos del que lo atrapa... y así tantos y tantos festejos en los que se maltratan de una u otra manera a los animales... pero pegarles un tiro por el mero hecho de hacerlo... no... eso es un arte.
Claro que con eso no podían meterse... más que nada porque es una práctica habitual entre los políticos de nuestro país... de uno y otro signo... recordemos la escopeta nacional y aquellos tiempos en los que a Franco le sujetaban la pieza para que pudiera cazarla... por no decir de otros pájaros más altos en la jerarquía actual del estado... a los que les brindan osos para que puedan hacer lo propio...
Maltratar pavos, gallos y otros animales de corral, aunque sea una excusa para que unos cientos, quizás miles, se entretengan y paguen para que algún afortunado prepare la cazuela, estará mal visto, penado y perseguido... a nuestros queridos políticos nunca los veremos formar parte de tal atentado contra la naturaleza... pero la caza mayor... esa es legal... porque es la que ellos practican... será que usan una munición especial que mata sin hacer daño...
Ya se que no ha dimitido por ello, ya se que lo ha hecho gracias a un aparato propagandístico más propio de la alemania nazi que de los tiempos que decimos vivir, pero sinceramente... por el ciervo que mató sin licencia para matar... me alegro de que haya dimitido... aunque ello en realidad supone que el ministro... ahora... tiene más tiempo para ir a cazar.
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.
Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.
Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.
Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía. Acepto que sería nuestra perdición.
Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.
Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise. Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.
Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.
Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.
ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.
INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.
ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.
Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.











Hoy le ha tocado la crítica a Windows… acordandome del comentario que hizo Javier sobre lo que han evolucionado las máquinas, hoy, el sistema ha empezado a actualizarse gracias a una de esas herramientas que fuerzan las actualizaciones desde el servidor…
Tiempo restante: 0 segundos... tiempo más que suficiente para ir al servicio, echar la meada y volver... definitivamente... soy SuperLopez, tengo supervelocidad y por eso me aburro en el trabajo... eso... o ahora me explico porqué tuvieron problemas con el pentium y las divisiones por cero...
olo tengo una opción… “aceptar”… “30 segundos para reiniciar”, el tiempo corre, pero no se porque me dan tiempo, no hay otra opción, se va a reiniciar de todos modos…Después del éxito obtenido por “Creación” y “Dinosaurios”, Ha salido un nuevo juego en el mercado de los universo-juegos. El universo de juego es el mismo y la acción se centra en el mismo planeta en el que se situó a Dinosaurios. Se han mantenido las especies de la última evolución del juego pero a una de ellas se le ha dotado de un cierto grado de auto conciencia. Los jugadores tienen control sobre un miembro de esa especie haciendo lo posible por controlar el resto del tablero. Una serie de cartas les permite desarrollar una serie de situaciones que guíe la inteligencia artificial de los figurantes para conseguir su objetivo. Hay cartas que solo pueden utilizar en contadas ocasiones, como diluvios, meteoritos o plagas, que afectan a gran parte del tablero pero después hay otras que se pueden utilizar mucho más a menudo como apariciones, milagros, incongruencias físicas, descubrimientos e inventos.
Cuando el nivel de creencia de algún otro de los figurantes alcanza un cierto nivel, se puede tomar control sobre el y dirigir sus actos eliminando el libre albedrío que sobre todos los figurantes rige por defecto.
Los jugadores pueden optar por misiones de evangelización, conquista, cruzada o simplemente ignorar todas las anteriores. El juego permite la creación de subgrupos para jugar por equipos o el juego contra la máquina ya sea en equipos separados o incorporando a un equipo de la máquina como si se tratase de un jugador más.
La instalación de Dioses se puede realizar desde cero o se puede hacer una actualización en cualquiera de los universos que tenga instalados. Desde Dinosaurios la instalación se realiza instantáneamente pero en todo caso la diversión está garantizada o se devuelve el dinero.
No apto para menores de edad.