viernes, enero 23, 2015

La mordaza de la libertad de expresión.

Ya parece que se ha calmado el ruido sobre la libertad de expresión de la que decimos se carece en países demasiado religiosos, bueno, más que calmado lo que pasa es que se habla menos de ello en los medios y más de lo que pueda decir Bárcenas.

Incluso nos ha dado para escuchar al Papa decir que es fácil esperar que aquel que mencione a la madre de uno acabe recibiendo un puñetazo. La libertad de expresión estaría limitada aquí por el miedo a recibir una más que probable agresión.

Pero entre todo lo que he escuchado lo que más me ha impactado es descubrir que no existe la libertad de expresión, y no hablo del miedo a recibir una agresión, al menos en España, la libertad de expresión está limitada por ley.

Ya no hablo del perjurio que pudiera cometer un testigo de un juicio, ahí está prohibido mentir y hacerlo es un delito. Tampoco me refiero a las injurias o calumnias como delitos contra el honor o a la difamación a fin de cuentas si se dice de una persona que lleva una vida licenciosa y se demuestra que hay hechos públicos que apoyen dicha afirmación entonces no habría delito.

Me refiero a la blasfemia que era delito en España hasta bien entrado el siglo pasado. Tan entrado estaba el siglo que yo ya era mayor de edad cuando era ilegal y punible en este país el cagarse en Dios. Hace de eso unos 26 años. Uno podría pensar que por lo menos ya no es delito... pero no es así.

En realidad solo se ha sustituido una definición por otra que por otra parte se ha intentado camuflar de progresista. Ahora existe una cosa que se llama escarnio y es delito según el código penal vigente en este país aconfesional.

El artículo 525 del código penal tipifica:

 "1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican. 

 2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna." 

 Básicamente es delito burlarse de la religión, de aquellos que la practican y ya puestos hacerlo de aquellos que deciden no practicarla. 

 De momento, cualquier chiste religioso sería una burla por lo que seguramente podríamos considerar que el Jueves incurre en delito cada vez que se publica y que Charlie Hebdo no se podría publicar en España. 

Por otra parte, si un creyente dice que la tierra es plana, y yo digo que es redonda. ¿Le estoy ofendiendo?, en realidad estoy atacando sus creencias, pero claro... por las mismas podríamos decir que el ataca las mías y ya puestos, yo tengo pruebas que inducen a creer que es mucho más redonda que plana, como no es un testigo en un juicio no puedo acusarle de perjurio. 

El creyente es libre de mentir, siempre tiene la libertad de expresión de su lado, pero el no creyente no puede decir que Dios no existe, y si lo hace por ejemplo en Semana Santa por la calle por la que pasan unos encapuchados que parecen sacados del ku klux klan, se arriesga a estar contemplado no solo en ese artículo sino también en el 524 si se considera dicha procesión como acto religioso.