martes, abril 07, 2015

Otra visión de la semana santa.

Este año no me he encontrado con nadie que me indicase que para lo poco creyente (nada) que soy, bien que estoy de vacaciones en semana santa, por lo que no he podido responder que mis festivos vienen definidos por lo que el Estado considera que deben serlo.

La misma razón por la que no suelo trabajar en Domingo sin necesidad de considerarlo el día del señor. De hecho, muchos cristianos, la mayoría en mi país, no trabajan el sábado y no se consideran judíos por mucho que la suya no deje de ser una secta de la anterior.

No me importaría añadir el viernes a los otros dos por aquello de dar bombo a más religiones aunque solo sea por trabajar un poco menos y vivir un poco mejor.

La verdad es que preferiría que a este periodo festivo se le denominase como en otros países, por cierto también cristianos, spring break, descanso de primavera, que es en realidad lo que és. En invierno hacemos otro y en verano hacemos uno algo más largo.

Sería conveniente dejar de historias y quitar esa movilidad dependiente de la luna, que para lo creyentes que son no deja de ser paradójico que permita entrever un cierto origen pagano.

Marzo es demasiado pronto a efectos climáticos, así que fijar la festividad a mediados de abril parece de lo más apropiado, aunque igual resulta un curioso método, al estilo ramadán para hacer que cada vez caiga en una época y así hacer que dependiendo del lugar del planeta en el que se esté, la fecha resulte más apropiada.

En todo caso hay que reconocer que fue un acierto el que los días principales coincidieran con jueves y viernes, desaparece la necesidad de la arquitectura de puentes y acueductos para poder disfrutar de un largo fin de semana. Después, que cada comunidad decida que el lunes sea festivo o no, o que las vacaciones escolares vayan por delante o por detrás de dichas fechas amplia la posibilidad de que los hoteles y demás comercios aumenten el tiempo durante el cual siguen haciendo negocio. Si todo el mundo tuviera las vacaciones a la vez no tendrían sitio para todos y perderían negocio.

Este año tampoco me he cruzado con ninguna sucesión de encapuchados a ritmo de corneta y tambor, aunque hemos aprovechado el buen tiempo para hacer la primera parrillada de la temporada, la que mejor sabe y con la ventaja de que buena parte de los que por allí pasaban no podían comer carne por un banco pintado que dejó la iglesia medieval.

Sin embargo he recibido un whatsap con más profundidad de lo que parece. ¿Celebran la semana santa los animales?, desde luego que el corderito que nos comimos el viernes no lo celebró con demasiado júbilo... pero, ¿se presentó el hormigón supremo a las hormigas para mostrarles el camino?