miércoles, febrero 19, 2014

Endecha a mi Padre.

De alguna manera creo que mi padre decidió acabar aquel día, San Valentín, la infección parecía controlada, los riñones habían empezado a funcionar pero la enfermedad le invadía de tal modo que había decidido rendirse a la evidencia así que si quería que todos se acordasen sin problemas aquel parecía un buen día, el Corte Ingles se encargaría de recordárnoslo todos los años, yo creo que se estaba vengando por lo que iba a pasar en los días siguientes en los que él ya no podría opinar.

Allí, inclinado para que los que entrasen pudieran verle sin necedidad de asomarse por encima del féretro parecía dormido o haciendose el dormido, quizás para no ver el crucifijo que le habían plantado por detrás. No dijo que no quisiera que le pusieran uno... pero tampoco dijo nada sobre ponerse unas patuflas y un pijama y ciertamente no se los pusimos. Menos mal que durante el responso se cerró la tapa porque mientras escuchaba al cura me parecía escuchar sus reproches... "caguen la puta que vos va parir..." (era el más suave de todos ellos). Si al menos le hubieran puesto colgado en el interior aquel torito llavero que golpeaba cuando conduciendo quería acordarse de la familia de cualquier otro conductor... claro que los golpecitos y el cascabel habrían causado bastante revuelo entre toda la gente que acudió y no era plan.

El cura, alertado por mi hermano, intentó realizar un sermón conciliador, hablaba de aquellos practicantes que no predican con el ejemplo y de aquellos otros que tendrán más opciones en la otra vida a pesar de no haber practicado con las costumbres de la secta. No recuerdo la palabra exacta, pero se refirió  a los no practicantes. Curiosamente hace muchos años sí entraba en el saco de los que iban a misa los domingos, supongo que por no contrariar a los abuelos, y allí nos veíamos todas las semanas, no se durante cuanto tiempo pués de repente cambiaron las misas por los partidos de baloncesto de los domingos, tanta fue la afición que tenía, que acompañamos al club a más de un desplazamiento y él acabó conviertiendose en presidente del Club. Bastantes años más tarde fuí al futbol en uno de los partidos del Villarreal cuando estaba en su primera carrera del ascenso, cuando el club desplazaba muy pocos aficionados y la mención del partido en el periódico que publicó un buen amigo no se refirió tanto a mi persona como a mi calidad de hijo de aquel que fue presidente del club de baloncesto.

Llevo muchos años fuera del Pueblo, la verdad es que a la familia en su sentido amplio no la veía desde hacía más de veinte años en alguna de las comuniones, bodas y bautizos de la época así que dificilmente me iban a identificar con el mocoso de entonces. De los corrillos de velatorio deduje que era el hijo que menos se le parecía fisionómicamente, que soy el menos "Serra" de todos por cara... aunque si incluimos la forma de ser, me debo parecer bastante más.

Cuando en la elegía mi hermano hacía mención a la silicona y la cinta americana con la que se puede arreglar cualquier cosa según el manual de mi padre para reparaciones diversas, yo hice un cálculo mental de todo lo que entraría en "nuestra" caja de herramientas. Nunca metió mano a la fontanería aunque utilizó muchos tubos para nivelar mesas en la terraza,  yo lo entiendo, las maniobras caseras de fontanería solo se pueden hacer cuando empieza la semana para dar tiempo a un fontanero para reparar el desaguisado. Ya enfermo y desahuciado hubo un atasco generalizado en los desagües de la finca, yo intenté llamar al seguro para que nos mandasen un fontanero, unos pasaban la pelota a otros y al final nos tuvimos que rendir al hecho de que solo el fontanero de confianza de papá sería el que vendría a arreglar el problema... y así fue.

Para los problemas que no arreglaba personalmente tenía siempre a alguien de confianza que ya quisieramos todos tener. Para los demás problemas estaba la cinta americana si tenía que durar para siempre y los ángulos metálicos en plan mecano si pretendía que durase para más. Si a ello sumamos los alambres con tensor y los tornillos con rosca podemos poner un toldo, asegurar un remolque de coche o ampliar la capacidad de una mesa camilla para que coman 17 comensales. Creo que en algún sitio existe un cursillo de "ingeniería de tableros de conglomerado aplicada a la ampliación de espacio en mesas de comida" que le servía para diseñar la forma de unir varias mesas de distintas alturas para que parecieran sacadas de un restaurante de alto diseño. En alguna ocasión algún invitado se preguntaba donde se guardaba todo aquel utillaje cuando no se utilizaba... lo cierto es que se guardaba, y aunque grande, no dejaba de ser un simple piso.

Menos mál que por aquel entonces no había ningún IKEA, montar un mueble habría sido digno de una serie tipo Frank de la Jungla... aunque no habría dado un duro por la empresa si mi padre se hubiera encontrado con los problemas que se pueden llegar a tener con el suministro de piezas de ese negocio de mangantes. Creo que al final hemos encontrado la razón por la cual no se habían decidido todavía por montar ninguna por la zona... seguro que ahora que ya no está mi padre acaban instalandose.

Entre sus herramientas básicas de trabajo también tenía un hacha, sí... no una grande... sino una pequeña, mucho más práctica a la hora de hacer leña en un camping... bueno, leña solo quemamos en el ribet, eran aquellos tiempos en los que cincuenta hogueras encendidas en semana santa no suponían un riesgo para el bosque... hay que ver lo que han cambiado las cosas con las colillas de ahora. Ya hubieramos querido tener una de esas superpeligrosísimas colillas de ahora para encender fuego pues el mechero no era capaz de encender aquellos troncos por mucha leña menuda que llevabamos. El hacha no cortaba la leña, pero la energía que sacaba para cortar una rama que se habría podido partír  antes simplemente doblandola le servía para alcanzar la temperatura que no alcanzaría con la hoguera.

La cuerda y la tela de toldo eran otras de esas herramientas básicas, la parcela en la que nos instalabamos en el camping de turno no veía el sol en todo el tiempo que nos pasabamos en el lugar, una maraña de cuerdas sujetaba los toldos entre arboles, tiendas y arbustos que si hubiera sido activista con los indignados la puerta del sol habría tenido toldillos a la altura de la cibeles.  

Mi madre me critica por no abrigarme demasiado, yo creo que empecé a acostumbrarme al frio en aquella tienda de campaña con aquel saco de verano en una pascua lluviosa  y con una sopa que el hornillo no conseguía calentar al lado de una hoguera que era la precursora de esas chimeneas de pega que ahora venden en el Leroy Merlín.

Antes de sufrir la enfermedad que lo mató había pasado por un sinfín de situaciones en las que pocos habrían apostado por su supervivencia. Un accidente con un tractor que se le vino encima, una meningitis tuberculosa y hasta una hepatitis que le quitó la bebida desde hace tantos años como llevo yo casado. Así que cuando mencionaba lo que quería que hicieramos cuando faltase lo hacía desde la perspectiva de alguien que se había visto en más de una ocasión con un pié en el otro barrio. Teníamos claro que se seguiría su voluntad en lo relativo a la incineración, pero no tanto así con lo de coger las cenizas e ir tirandolas desde la terraza recitando cualquiera de entre dos opciones "putes, putes, putes" o... "fill de puta, fill de puta, fill de puta"... no parecía lo más apropiado sobre todo pensando que justo debajo de casa, bueno, ocho pisos más abajo, hay una estatua de un insigne cardenal de esta zona durante el fin de la dictadura y la posterior transición.

Si se pudiera ver ahora en el palomar en el que lo han metido en el cementerio municipal, igual le daba algo. Me habría gustado que alguna de sus frases geniales se hubiera quedado como epitafio, en su lugar quedará escrito lo mucho que todos le quisimos, no creo que necesite leerlo en una piedra para saberlo, tampoco creo, por desgracia, que pueda hacerlo.

Necesitaría toda una vida para contar todo sobre mi padre y no tengo tanto espacio para hacerlo, vivirá en nuestra memoria y estoy seguro de que cuando no duela hacerlo, nos reiremos recordandole y entonces habrá tiempo de contar otras anécdotas, otras historias de otro "Serra" al que recordar.

Por cierto, una endecha es el equivalente medieval de una elegía. Era de caracter popular frente al planto que lo era de autor culto... no me considero especialmente culto y por supuesto he obviado toda métrica, la elección del nombre se debe a que Francisco Tárrega utilizó ese nombre para una de sus composiciones y se da la casualidad de que dicho autor y mi padre nacieron y vivieron en el mismo Pueblo.

A las 11:15 del viernes 14 de febrero mi padre dejó de respirar algo más de cuatro meses después de que le fuera diagnosticada una leucemia contra la que ningún tratamiento resultó efectivo.

Te queremos. 

Cada año mueren casi el doble de personas por Leucemia (3531 en 2012) que por accidentes de circulación (1915 en 2012) (Fuente INE) la estadística lejos de disminuir no para de aumentar año tras año. Campañas de tráfico para evitar accidentes se hacen muchas y al mismo tiempo se castiga a los infractores con la intención de reducir su incidencia. No hay campañas similares sobre ningún cancer y se reduce el presupuesto de investigación para ésta y otras muchas enfermedades.





1 comentario:

Rembrandt dijo...

Si tu padre desde el lugar donde se encuentra puede leerte estoy segura que sentiría contento. No sólo por aquellas anécdotas que quizás haya olvidado sino porque su hijo las guardó en su memoria. Recordar al "Viejo" (así solemos llamarlo nosotros)en toda su dimensión es la mejor manera de rendirle tributo siempre.

Un gran abrazo y ojalá aquello que está pendiente por otros intereses, comience a ser una prioridad para el estado. Será mucho pedir?

REM