jueves, diciembre 22, 2011

Rico en potencia.

Aún no ha empezado el sorteo... como he jugado, soy un rico en potencia aunque de facto solo soy un contribuyente más que por cierto se siente algo engañado.

Resulta que me he enterado de que las probabilidades de que nos toque el gordo se han reducido en un 40% y nosotros pensando como buenos gilipollas que habían subido el importe del premio.

Hasta el año 2005 solo entraban en el sorteo unos 66000 números... ¿os acordais de que cambiaron el bombo?, pues era para que cupieran más bolitas... y metieron 85000, total... ¿quien lo va a notar?, al que no le toque, como siempre, no le ha tocado y al que le ha tocado no le ha importado.

En cualquier caso el beneficio recaudatorio aumenta considerablemente al repartir menos los premios. Para este año estaba prevista la privatización de la lotería... vamos, para una empresa que genera beneficios al estado... se vende. Estos no se leyeron el cuento aquel de la gallina de los huevos de oro... si se mata se come de su carne una sola vez y el resto no da ni para una almohada.

Para hacerla todavía más interesante a los ojos de los inversores, en lugar de 86000 bolitas, se meterán 100000. Es decir, las probabilidades de acertar el gordo se han colocado al nivel de los sorteos de todas las semanas. Vale que sigan siendo muchas más que las probabilidades de acertar una primitiva o cualquier otro de los juegos de azar, pero todo parece indicar que pasará de ser una herramienta de recaudación a ser un negocio más... con otra pila de ricos a los que alimentar y no me refiero a los que por suerte resulten premiados, sino a los que acaben comprando el negocio, y ganen, hagan lo que hagan.

4 comentarios:

Titajú dijo...

Según me dijo ayer mi marido, hay más probabilidad de que nos caiga un meteorito encima, que de que nos toque la lotería.
Va a volver a jugar Rita.

Outsider dijo...

Ya... lo jodido es que no hay forma de devolver las papeletas de que nos caiga el meteorito, nos caiga una maceta o un caballo nos de una coz. Yo juego... pero en realidad lo que compro es la ilusión de que me toque y esa no me la quita nadie hasta el día del sorteo. Pienso en todo lo que compraría, la de cosas que he arreglado en el mundo con esa ilusión... si me tocase sería una sorpresa, la verdad y con toda probabilidad no haría casi nada de lo que he soñado... pero no quita para que me sienta algo engañado.

Javier Caballero dijo...

Y menos mal que soñar sigue siendo gratuito.

Outsider dijo...

Pues rareza... me ha tocado más de lo que he gastado... evidentemente no me da para nada pero bueno... menos es na.

Eso sí... la ilusión de que podía tocar, ya caducó.