lunes, mayo 16, 2011

Operativo... o casi.

Ya no tengo ninguna envoltura en la mano, este es el único recuerdo que queda del envoltorio, bueno, ese y una colección de vendas que creía que  no servían para nada aunque hoy me he arrepentido de pensarlo.

Ya hace más de un mes que me lesioné y hoy no me he puesto ninguna venda disuasoria en la mano, Jurgen, que no se llama así pero da igual, es un alemán que me hace sentir pequeño. Debe medir poco más de dos metros y pesar unos 110 kg sin que se le vea gordo, es simplemente grande... algo así como terminator en la primera película cuando le ponen extras más bien chiquitillos para que parezca más grande aun si cabe. Es un buen amigo que hacía algún tiempo que no veía y me ha ofrecido la mano, le he dicho que no la apriete porque aún me dolía pero parece ser que no sabía que la tenía mal y lo ha interpretado a chiste y me la ha estrujado como a una de esas pelotas antiestress, (creo que debía estar muy extresado) mientras yo intentaba infructuosamente separar semejante tenaza de mi convaleciente mano. Me ha dado incluso algo de pena cuando se ha percatado del error porque creo que mi cara se ha desencajado de dolor por momentos.

En cualquier caso parece que no me impide escribir aunque algo me dice que acabaré volviendo a algún curandero porque no me parece normal este dolor tanto tiempo después.

La bilbaína ya estaba un poco harta de que no funcionase el lavavajillas manual... desde luego tengo claro que la próxima casa en la que viva volverá a tener el lavavajillas automático. Solo por la cantidad de vasos que se han suicidado en el fregadero, estoy convencido que vale la pena.

En cualquier caso se han perdido muchos posts que habría publicado estos días de haber estado en condiciones, de todos modos me he dedicado a leer, estoy enganchado a la trilogía del Africanus de la que me queda medio libro de la Traición de Roma, otra de las razones por las que no me he prodigado demasiado por la red... pero mi problema es que no se entrar con la boca callada en los sitios y eso de comentar con la mano coja, como que no.

2 comentarios:

Titajú dijo...

¿Se te han suicidado los vasos?
Algo les harías...

Outsider dijo...

Yo creo que es el agua de Napoles... que les afecta a las neuronas. Eso, más un fregadero pequeño con un escurreplatos en el que no se tienen en pié y todo sea dicho, un manazas... aunque no solo me pasa a mí.