miércoles, enero 19, 2011

Diario de un superviviente. Sanidad en Napoles.

Hablar de la sanidad en Napoles es un oximoron como pudiera serlo el hablar de la guerra limpia o la música militar... basta con darse una vuelta por las calles de la periferia esquivando montañas o pasar todos los dias al lado del cadaver del último perro atropellado en la carretera viendo como se hincha de putrefacción sin que ni los buitres se molesten en retirarlo.

Cuando llegué a esta tierra tuve la desgracia de tener que acudir al servicio de urgencias porque mi hija debía tener una infección de orina. La recepción era una habitación con una mesa que parecía sacada en conjunto de una de esas películas de la guerra donde se determina el destino de los detenidos, el mobiliario y los desconchones de la pared no eran lo único que me hacían pensar así, el carabinieri que registraba los ingresos sin la asistencia de ningún sanitario y con la pistola al costado daba la impresión de que en lugar de acudir a un hospital había ido a una carcel...

Cuando me atendieron, hay que decir que fueron muy simpáticos y amables, la doctora me indicó que si la niña tenía ganas de orinar había que hacerle un analisis de orina, entonces yo le pedí un frasco para coger la muestra y la doctora cogió un vaso de agua que tenía en la mesa, tiró su contenido y me dió el vaso.

No daba crédito, pero acompañé a mi hija al servicio para tomar la muestra. El servicio estaba inundado, me voy a ahorrar los detalles escatológicos... pero al final conseguí la muestra con el convencimiento de que cualquier analisis que se hiciera obtendría resultado positivo aunque seguramente llegaría a salir que tenía caries en la orina.

Evidentemente, a mi habitual aversión a los médicos en general, se sumó una nueva a la sanidad italiana en particular que me empujaba a ignorar cualquier síntoma que me indicase que necesitaba apoyo médico... como habría dicho José Mota... no es por no ir... pero pa ná.

Como suele ocurrir en estos casos, al final hay que ir por cojones y me llevaron por una tos un "poco" dolorosa. El hospital estaba tan lleno que nadie se molestó en registrar mi entrada. El carabinieri abrió una puerta y quedé ignorado en una camilla junto a otros 8 enfermos más hasta que mi tos debió llamar la atención de una doctora que pasó por delante de la puerta. Entró, me auscultó y me dijo que necesitaba un médico... curioso, pensé. Igual me he equivocado y he entrado en una carnicería. Y efectivamente... tuve que ir a otro lugar para que me tratasen una pulmonía...

Entonces, con el hospital a reventar como si se tratase del único hospital de haití tras el terremoto, no salió nada en la prensa hablando de la situación de los hospitales. Hoy, sin embargo, leo en il mattino que hay un pico de gripe y que hay un caos hospitalario, Picco di influenza, ospedali nel caos. La foto con que muestran la noticia la debieron sacar el día en que se inauguró el hospital antes de admitir a pacientes... de hecho debe estar coloreada porque entonces no existía la fotografía en color pero sinceramente, si tengo necesidad de ir al médico... mejor me cojo un avión para que me trate la seguridad social en España... que os aseguro que por mucho que nos quejemos, es mucho mejor que esto. Prueba de ello es que el Rey se atreve a operarse en un hospital público, y Berlusconi hace lo propio en Suiza.

6 comentarios:

Titajú dijo...

¿Hablas se las SS españolas? Brrrr, ¡escalofríos, me dan!
A mi, recién operada con laparotomía, sondas por todos lados, suero... cuando les pedí que me abriesen la persiana, me dijeron ¡que me levantase yo! Cuando llegó mi marido a las tres de la tarde (eso fue a las ocho de la mañana), yo lloraba de pena.
Acto seguido nos hicimos un seguro privado.
¡Por cierto! según ellos no podía tener hijos y, en caso de quedar embarazada (por accidente y que nunca se me ocurriese ponerme a ello), sería de altísimo riesgo y encamada durante los nueve meses.
Me pasé a la privada, y me dijeron que no pasaba nada por quedarme embarazada, y que no tendría por qué ser de riesgo.
Hoy soy madre de dos hijas, que me lo expliquen, anda.
Por cierto, ya te contaré lo que me pasó hace dos años cuando me pasaron del seguro privado a la SS para operar a Claudia de apendicitis. Para llorar.

Outsider dijo...

Pues lo llevamos claro...

Titajú dijo...

Tú no enfermes...

Outsider dijo...

Lo intentaré... y si enfermo... lo ignoraré...

aina dijo...

No me creo lo que leo, ¿una analítica de orina en un vaso contaminado? ¿cuántos falsos positivos puede dar eso?!

Mejor pasar el calvario en casa y automedicarse, que, en este caso, viene a ser la misma bestialidad.

Outsider dijo...

Bienvenida por estos lares, si hubieses visto los servicios... lo del vaso te habría parecido accesorio.