martes, febrero 16, 2010

El milagro de la sangre de san Genaro y Pantaleón

Hace poco, acudiendo a clase de italiano, tuve ocasión de ver otra de esas muestras de fervor religioso que cuando menos resulta incómodo. Mas que nada porque en una clase con muestras de todas las religiones, debo ser el único exponente de la ausencia de las mismas y la prudencia me sugiere mantener la boca callada.

Claro que la prudencia no debe estar entre mis virtudes, ni la prudencia, ni la diplomacia ni tantas otras, así que cuando surgió el tema de la santidad extrema de San Genaro y su habilidad para avisar a los Napolitanos cuando les va a acontecer algún tipo de calamidad, intento mantenerme en un tercer plano y al no abrir la boca acabo siendo interrogado... es decir... el silencio se interpreta como señal de asentimiento y en ese intento de querer demostrar la validez de la falacia con el silencio del exceptico... éste... yo... hablo y se abre la caja de pandora.

Y lo único que digo es... ¿y solo avisa a los Napolitanos? guardando el sentido que realmente quiero darle a mis palabras, porque esto de los santos partidistas, regionalistas que solo quieren salvar a los suyos no se me antoja una maniobra muy santa... más bien egoista. Ahí empiezan con argumentos del tipo de que se ha demostrado que la sangre no se puede licuar, que se ha demostrado que el contenido de la ampolla es sangre y que cuando no se ha licuado ha acaecido algún hecho desastroso como por ejemplo el terremoto de 1980.

Nadie puede decirme entonces si se ha analizado el ADN de la sangre cuando está solida y se ha comparado con el ADN de la sangre licuada porque ello sugiere que quizás se ha reemplazado y esas cosas solo las hacen los prestidigitadores que si son capaces de esconder un elefante no digo nada con unos frasquitos, o embaucadores que esconden el elefante y despues aseguran que ha desaparecido.

La discusión queda ahí porque nadie puede aportar ninguna prueba y claro, si no hay prueba de la mentira es que tiene que ser cierto y me aseguran que ningún cientifico ha puesto en duda el milagro.

Pero una vez solo, me pregunto si es cierto que ningún científico ha puesto en duda el milagro y si realmente la iglesia ha intentado demostrar la veracidad del mismo.

En primer lugar no es cierto que la iglesia haya permitido realizar un analisis químico de la sangre, las pruebas se hicieron sin sacar una muestra así que aunque se pueda determinar que algo de sangre puede que tenga, no se puede saber si es lo único que contiene.

Tampoco es cierto que ningún científico haya encontrado una explicación posible al milagro, en 1880 un cientifico napolitano hizo una mezcla casera que tenía la particularidad de parecer sangre y licuarse al ser agitada, un tiempo despues Guido Pedrecci, otro científico, desmostró que se podía mezclar sangre de ternera con una solución que se licuaba cuando se le aplicaba calor. La revista Nature publicó que se trataba de una mezcla tixotrópica. Las sustancia tixotropicas tienen la cualidad de licuarse cuando se agitan así que sí existe, al menos una, explicación posible al hecho, bastaría con abrir la ampolla y analizarla...

Es interesante el hecho, que no puedo confirmar, de que cuando las tropas francesas entraron en la ciudad en 1799, el clero pronosticó que no se iba a licuar, el general indicó al ayudante que dijera al cura que si no se licuaba bombardearía la ciudad... y el santo hizo el milagro, je.

Por otra parte no es el único santo del que se licua la sangre, en España tenemos nuestro santo particular que realiza el milagro, San Pantaleón. Lo que la gente no parece relaccionar es que debían ser miembros de la misma familia de alquimistas ya que la ampolla con la sangre de San Pantaleón fué donada por el Virrey de Napoles... ¿casualidad?
Por otra parte he intentado buscar en la página del vaticano una relación de los milagros que consideran como tales y no he encontrado ninguna, parece que no quieren hacer publicidad del acontecimiento que a lo largo de la historia ha garantizado el mayor número de fieles, no los desmienten tampoco, pero así, cuando se descubre que alguno no lo es, no les pillan en el renuncio y mientras han sacado el provecho económico correspondiente.

6 comentarios:

Titajú dijo...

Aquí tenemos nuestra propia reliquia, ¡nada menos que los huesos de Santiago Apóstol enterrados en la catedral de Santiago..!
Yo soy creyente, pero no creo en tonterías. Los huesos que hay en la supuesta tumba de Santiago serán humanos, pero de santo lo dudo mucho. También dudo de la sangre de san Jenaro y de la mano o un dedo o algo así que vi en Budapest y que teníamos que pagar para verlo. No pagamos porque pagaron otros y yo estaba detrás.
Soy creyente pero no me gusta que me tomen el pelo. Y desde luego, no me gustan esos santos nacionalistas que sólo salvan a los suyos.
Valientes santos.

Outsider dijo...

fijaté... resulta que estuve en Pistoia, otra de las ciudades del camino de Santiago... y como no, también dicen tener un cacho del santo...

Anónimo dijo...

Pues como médico te digo que el fenómeno no se explica con lo del movimiento: la ampolla es movida varias veces al año y no se licua el contenido. Las teorías que explicas (las hay más recientes) omiten algo muy inquietante, que aunque se puede lograr la licuefacción no es posible volver a solidificar la sangre.Tampoco lo explica el calor porque se ha producido en circunstancias muy distintas. Lo de la alquimia es ingenioso, pero mientras no se demuestre es una hipótesis más...

Anónimo dijo...

Ah, y quede claro que se da en otros ámbitos distintos de Nápoles y no relacionados con la alquinia. Hasta en el Líbano en el siglo XIX. Hay un santo libanés cuya sangre también se licua a día de hoy.

PS No soy creyente pero soy científico. Recurrir a teorías indemostradas cuando no falsas no es el camino. Cuando digo que no soy creyente lo digo como científico: No me cierro a serlo algún día.

Outsider dijo...

La iglesia no ha permitido analizar el contenido. Que existan materiales con propiedades tixotrópicas es una explicación de que el fenómeno es posible sin recurrir a la magia o a la religión.

El hecho de que suceda en más lugares, y que algunos de estos estén relacionados entre sí, no avala el milagro.

La cuestión es que con los datos que se poseen, no hay indicios de milagro desde un punto de vista científico. Como médico puedes decir que la sangre no se puede volver a solidificar, por las mismas podrías decir que no se puede licuar. Pero ¿como sabes que el frasco solo contiene sangre?

Para no ser creyente, crees demasiado en objetos diseñados para creyentes, y muy poco en la evidencia científica o racional.

Outsider dijo...

Supongo que por las mismas creerás que todos los fragmentos que clamen ser de la cruz original de cristo, forman parte de la misma.