domingo, agosto 16, 2009

los budas de Bamiyan


A la mayoría les sonará a chino el apellido de esos budas... bueno, algo chinos si debían ser y en todo caso estaban mas cerca de china de lo que lo estamos algunos de nosotros, pero un columnista del pais terminaba su artículo hablando de la hipocresía de nuestra sociedad... bueno el la llama sensibilidad cultural... "Hubo más protestas por la voladura de los budas de Bamiyan que por el trato denigrante de la mujer..."

Ahora entramos en época de elecciones. El sistema de ataque de los talibanes no presenta más fallo que la eventual posibilidad de que se queden sin gilipollas dispuestos a morir con un petardo en los cojones... simplemente no puedes confiar en pillar al asesino... como mucho lo puedes recoger para jugar al Dr. Frankenstein volviendolos a unir, lo único que no encontrarán será el cerebro... porque hace falta ser un autentico descerebrado... o lo dicho... gilipollas. Pero el golpe de efecto está dado, el petardo ha estallado a las puertas del cuartel general de la OTAN en Kabul... en la zona más segura de la ciudad... y por ende del país. No lo podían evitar... pero desde luego es significativo, como también lo es que no importe que en realidad los muertos sean todos afganos, lo único relevante es donde los han matado. Si hubieran muerto en alguno de esos pueblos a los que llevan las urnas para que voten seguramente los habrían catalogado de insurgentes... o mejor aún... de talibanes y con un poco de suerte habrían sido noticia.

Pero no nos engañemos, los talibanes están volviendo al país del que nunca se marcharon. En su día la población los despidió porque creyó que la cosa iba a cambiar con la liberación, pero en la mayoría de esos pueblos nunca vieron pasar la ayuda, nunca vieron la reconstrucción y cuando vieron al soldado, este les miraba con recelo y les disparaba porque llevaban turbante... bueno un gorro pastún que no se le parece pero es igual. Desapareció la ley y nadie la sustituyó, volvió el crimen organizado, el financiado por los señores de la guerra... financiados a su vez por los grandes traficantes de drogas... esos que viven en Marbella y utilizan hospitales occidentales cuando tienen la gripe. Y cuando volvieron los talibanes no les dieron la espalda... total, les van a bombardear de todos modos, por lo menos tienen seguridad en el día a día... ya que de lo demás nada ha cambiado, cuando no estaban los talibanes las libertades de las mujeres eran las mismas... ninguna... pero es que si nada más había cambiado, ¿porqué iba a cambiar lo más difícil?

De cuando en cuando se ve algún grupo de cooperantes... la mayoría parecen sacados de un campamento de fin de curso, se sienten importantes, su dinero les convierte en ricos y la violencia les convierte en básicos, pierden los valores y disfrutan... sí... disfrutan no haciendo nada, protegidos por una fuerza que no tiene modo de protegerse a sí misma y que lo único que pueden hacer cuando les atacan es esconderse debajo de tierra para esperar a que pase, porque siempre es mejor evitar la mala noticia, 700, 800 ó 900 en Herat, pero no habrán más de 100 combatientes... insuficientes para buscar al de los cohetes... es mejor esperar a que se canse... no hay garitas, no hay muros, solo una montaña de arena para que el miedo del asaltante se mezcle con el del asaltado y poder pasar desapercibido... no ser noticia, ni buena... ni mala.

Eso sí... habrá que reconstruir los budas... ¿que van a romper si no cuando se vayan?

6 comentarios:

zayi dijo...

realidades como templos compañero!... los talibanes son extremistas, más no idiotas, los que los siguen y si inmolan por las verdades de ellos sí. Las mujeres pues más de lo mismo, supongo que son "costumbres" y crecen privadas de libertad sin darse cuenta porque nunca han visto la otra cara de la moneda...no hay patrón de comparación...y los que pueden cambiar su destino, no lo hicieron en Hiroshima, ni en Nagasaki, ni en Vietnam, ni en Irak...siempre llegan, destruyen todo, venden sueños de reconstrucción, matan y violan civiles y se van...no digo que no llevan buenas intenciones quienes los mandan ( aunque después de las declaraciones de Bush, dudo de ello) pero tienen que preocuparse de lo que hacen sus hombres...el delito de omisión es tan fuerte como el de acción... y Los Budas??? seguro que los reconstruyen, sale más barato y vistoso hacer eso, que ayudar a la gente... eso no da tanta publicidad...desgraciadamente.
Besitos.

Jon Basto dijo...

El tema es muy complicado. Requiriria un debate muy serio. Esta muy bien criticar lo que pasa en ese pais (y en el resto del mundo), pero no es suficiente. ¿Qué podemos hacer para cambiarlo? No estoy diciendo que no podemos hacer nada. Al contrario, estoy pidiendo ideas. Seguro que algo podemos hacer. ¿Qué hacemos?

Titajú dijo...

Yo, por lo pronto, voy a tomarme un trankimazín; acabo de llegar de vacaciones y ya se me ha revuelto el cerebro.
Hacer, no creo que podamos hacer nada. Los señores de la guerra y de la droga tienen mucho dinero y mucho poder, y cambiar las costumbres ancestrales de un país es prácticamente imposible.

Titajú dijo...

Yo, por lo pronto, voy a tomarme un trankimazín; acabo de llegar de vacaciones y ya se me ha revuelto el cerebro.
Hacer, no creo que podamos hacer nada. Los señores de la guerra y de la droga tienen mucho dinero y mucho poder, y cambiar las costumbres ancestrales de un país es prácticamente imposible.

Outsider dijo...

Zayi, has resumido noventa años de historia en unas lineas... pero si miramos más allá, la historia es la misma o al menos parecida.

Outsider dijo...

jon, el mundo no es sostenible, y el bienestar de unos depende de lo mal que puedan vivir otros. Una crisis energética de verdad sirve por ejemplo para darle un respiro a la naturaleza y si no funcionan los coches, el propietario del burro es un rico potentado. Da igual lo que hagamos, siempre pretenderemos mantener nuestro estatus actual y para ello otros no podrán alcanzarlo nunca.

Titajú, ahora mismo hay muchos afganos que han decidido volver a la justicia del talibán porque aunque mala, era una forma de justicia que les permitía vivir pensando que había algún tipo de justicia.