domingo, mayo 17, 2009

El precio del recuerdo

Hoy mi hija ha venido con una hoja para que la autoricemos y apuntemos a una excursión a un Zoo, los padres se podían apuntar así que ni corto ni perezoso le he dicho que si quería que yo fuera, yo iba. Le ha sorprendido, ¿no tienes que trabajar? - Si quieres que vaya contigo, ese día no trabajo, ya trabajaré otro día. Y al acostarla estaba todavía cantando porque iba a ir con su padre al zoo. Orgullo de padre...

Despues, me he acordado de aquellas pequeñas cosas que hacía con mi padre y se me ocurrió que debería ir un fin de semana de camping... antaño ibamos de acampada, supongo que la anglificación del término es aquella cualidad que permite que los lugares de acampada tengan servicios, duchas y hasta restaurantes... pero bueno... yo quería compartir con ellas lo de dormir en el campo. Está claro que no iba a aparecer una manada de toros de lidia que nos hiciera quedarnos dentro de la tienda muertos de miedo, nadie se pondría a encender una hoguera que se negaba a arder delante de la tienda para calentar la comida... o las manos... mientras cantamos... bueno... mi padre cantaba y los demás tarareabamos aquellas canciones tradicionales de mi zona...

"Les chiquetes d'Almassora
s'han comprat una romana
per a pesar-se les mamelles
dos voltes a la semana
si vols que te la faça
posat pancha cap amunt
i voras que polseguera
que t'ix pel forat del cul


La manta al coll y el cabasset..."

Pero la idea ya no parecía buena... parece que mis hijas tendrían mejores recuerdos si en lugar de ir de camping nos fueramos al Caribe... que unos amigos les están fabricando a sus hijas recuerdos de calidad, no como los que yo tenía... recuerdos en playas paradisiacas en hoteles con más extrellas que la via láctea... y no aquellos recuerdos que yo guardo como oro en paño del chiringuito y los caracoles... que asco, me han dicho... y no he podido menos que entristecerme por lo baratos de mis recuerdos y lo mucho que daría por volverlos a vivir... aunque para ello tuviera que ocupar el puesto de mi padre, aunque tuviera que ser yo el que se sabe la canción y mis hijas las que tararean... pero no... solo vale el caribe.

7 comentarios:

Titajú dijo...

Los niños siguen siendo niños aunque los años pasen.
Yo me llevé a las mías el año pasado de crucero por el Mediterráneo, pero en ningún momento pensé en apuntarlo en la categoría de "Buen Recuerdo" sino en el de "excelentes vacaciones, con cultura incluida".
Nunca fui de vacaciones con mis padres por dos motivos:
a) no teníamos un duro.
b) Ya vivíamos todo el año en un pueblo de veraneo.
¿Y los mejores recuerdos con mi padre (hablo de él porque era marino mercante y era difícil "pescarlo")? Tenerlo a mi lado en unas Navidades, alrededor de al chimenea, construyendo castillos con el "Exin castillos" mientras nos contaba historias sobre Juana la loca y Felipe ll, gobernando desde los castillos que yo construía; lo recuerdo haciendo un cenador en el jardín de atrás, mientras yo le pasaba los ladrillos y me contaba historias del "Titanic" y de sus dos hermanos que murieron de bebés; o haciendo bricolaje en el garaje y contándome las gamberradas que hacía de pequeño con su hermano (y era hijo de juez y más de una vez tuvo que presentarse ante la autoridad llevado de una oreja por un alguacil).
No hubo playas caribeñas, sólo tardes de campo en casa, con meriendas inolvidables, y sobremesas con los Picapiedra.
Y no cambiaré mis recuerdos por nada.
Por cierto, ¿y si nos traduces la canción?

Outsider dijo...

Auunque tu no apuntaste el crucero en la categoría de buen recuerdo... seguramente tus hijos si lo hicieron... o lo acabarán haciendo.

La canción... XDD,

Las chicas de Almazora se han comprado una romana para pesarse las tetas dos veces por semana...

Es que en mi tierra son algo bruticos...

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

Mis recuerdos también son pobres en su mayoría pero cada vez que los evoco, soy infinitamente feliz... y sí, también los guardo pero no en paño, en bolsita de papel para que no se decoloren... y hasta les pongo naftalina para mantenerlos incorruptos al tiempo y al olvido....
besitos.

leticia dijo...

Es que los recuerdos a los que se refieren, no dependen del lugar ni del hecho en sí; sólo dependen de aquéllos momentos compartidos entre padres e hijos. Eso es lo que vale, eso es lo que queda.

Titajú, me emocionaste.

Titajú dijo...

Me alegro, Leticia.

Titajú dijo...

Preciosa, la cancioncilla. :-)

Outsider dijo...

Zayadith, yo no los considero pobres... quizás de bajo presupuesto...

Me apunto a lo de las bolsitas de papel pero sin naftalina, pues las mias son polillas selectivas que siempre se comen antes los malos recuerdos.

Leti; Cierto... el lugar es lo de menos.

Titajú; Y si la escuchas igual te da la risa...