jueves, mayo 21, 2009

Antisocial.

No, no se trata de un movimiento antiglobalización, solo es una autodefinición.. Es lo que soy, es lo que me he ido volviendo con el paso del tiempo. Antes socializaba mucho, me juntaba con los compañeros de trabajo, íbamos a los sitios juntos, hacíamos barbacoas y compraba regalos para cumpleaños en los que no sabía ni quien los cumplía. Pero si yo no creo en cumplir años, no me gusta contar las vueltas que le damos al sol para contar lo viejos que somos... ¿y si contamos las vueltas que damos al centro de la galaxia?... todos tendríamos los mismos años... ninguno, la vejez sería una cuestión relativa a la apariencia de las personas y su estado de ánimo.

Pero no... no es algo que haya sido siempre así, lo dicho, antes los celebraba, antes socializaba más, pero un buen día dejé de hacerlo, cada poco me mudaba de nuevo y aquellos conocidos que había hecho quedaban atrás y se perdían entre las postales de navidad, esas que no siempre nos acordamos de mandar... y que por cierto... hace unos años que no escribo, ya decía yo que cada vez recibo menos...

Así no promocionarás-. Me dicen por haberme convertido en antisocial, porque desde hace un tiempo no colaboro con los botes que se ponen para comprar regalos a aquellos que se van y solo hago regalos personales a aquellos que realmente me caen bien... no muchos., la verdad... -Así no podremos comprarte un regalo de despedida y te lo tendrás que pagar tu...- me dicen, ¿saben donde se pueden meter el regalo de despedida?. Si es que no me lo puedo creer... resulta que como ya no colaboro con el fondo de despedidas, nacimientos y defunciones, pretenden despedirme de todos modos pero pagandome yo el regalito, ¿será para que nadie crea que solo reciben el regalo los que no lo merecen?

¿Creerán que no colaboro por dinero? Antes no me había dado cuenta; todos los que se marchan reciben su regalo, uno de esos que sirven para acumular polvo en una caja del desván o para pisar papeles dentro de otra caja. Todos se sienten igual de "queridos", pero es que no todos se merezcan que nadie les haga una despedida, igual me he convertido en malvado, pero no voy a llorar por todos los que mueren. En el mundo muere mucha más gente y no derramo una lágrima por cada uno de ellos siendo que seguramente se lo merecen mucho más que otros... así que no tengo que sentirme mal porque algún impresentable deje de trabajar donde me encuentro, y colaborar por comprar un regalo no me hará sentir mejor si ello me sitúa al mismo nivel que el impresentable al que despiden.

No. Prefiero correr el riesgo, prefiero que no me regalen nada de un fondo común y despedirme solo de aquellos que me caen bien, y si no me regalan nada, no pasa absolutamente nada, me llevaré el recuerdo de unos buenos momentos. Pero por lo menos no me engañaré pensando que me echan de menos por entregarme un pisapapeles siendo que al final... cada uno se paga el suyo...

Por fortuna no estoy solo en mi habitación, tengo esta ventana en la que hablar como nunca lo había hecho, en la que leer sin temor a que se acabe el libro, en la que encontrar pensamientos extraviados y compartir los propios...


7 comentarios:

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

bueno, creo que todos tenemos un momento de "querer estar solo", eso nos lo trae, queramos o no, los años...yo antes tn era más sociable, pero me han dado muchos palos y me he vuelto un poquito más desconfiada. Tampoco soy de enviar tarjetas, no me gustan que me regalen cosas porque como soy un poco seca, me aterra que la gente crea que no me gusta lo que me ha regalado...así que prefiero ni abrirlo...pero nunca dejo de decirle a las personas que quiero cuanto los quiero...en eso no me puede la vejez...
besitos.

Rembrandt dijo...

A medida que vamos creciendo elegimos con quién estar, me parece muy bien que así ocurra.
Los regalos??
Son una consecuencia de lo anterior, tanto cuando los damos como cuando los recibimos.

Hermosa la imagen que elegiste del cuarto de Van Gogh.

Te comento, la NO actualización de mi blog creo que ocurre porque los motores de búsqueda de Google ,no localizan la URL debido al nombre, ya que siempre "caen" en el libro de Osho. Intenté modificar la situación pero nunca pude, lo que es un inconveniente pero por suerte no es determinante.

Besos
REM

Titajú dijo...

A mi me gusta la gente; tengo varios grupos formados para según qué cosas.
Tengo mis amigas del café de los viernes; a veces somos tres, a veces somos diez. Pero sólo dos permanecen invictas en mi lista de amistades. es curioso: Las tres somos madres, las tres tenemos las niñas (todas tenemos niñas) en el mismo colegio, y nuestras hijas no son amigas.
Tengo mi amiga de deporte; con ella es con la única que se puede contar para moverse.
Tengo la panda de carnavales, que es buenísima para barbacoas, fiestas y juergas. De esta panda (este año pasábamos de las 40 personas) sólo dos son magníficas.
Tengo mis amigas del alma, a saber Geli, Ani, Rosa.
Estas tres siempre están ahí, aunque una ande por Granada, y la otra por Madrid.
Y tengo la panda de la clase de Raquel (la de Claudia no es panda ni es nada), Vamos de cafés, vamos de cena, vamos de marcha y nos lo pasamos muy bien juntas. De aquí, aunque todas me caen muy bien, mis amigas son dos.
Pero es que a mi me gusta estar sola; me gusta llevarme el libro al parque para que no me molesten, y el ipod pegado a la oreja para que no me hablen.
Nunca me molestó la soledad, y a veces sí que me molesta la gente.
Y supongo que yo a ellos también, claro.

Outsider dijo...

Zayi, seguramente tienes razón y por eso decimos que antes eramos más sociales... antes eramos más jóvenes. Por lo demás, tu lo has dicho... a las personas que quieres se lo sigues diciendo... a las que dejas de querer, no.

Rembrandt, la proxima... tuya... y seguro que te gusta más. Por lo de la actualización, me di cuenta cuando lo puso otro lector... sino habría pensado que no actualizas.

Titaju, es una forma inteligente de socializar, el problema viene cuando los del trabajo quieren ser los del café. las barbacoas, carnavales, deporte, fiestas y demás...

Jon Basto dijo...

Cuando despidan a un impresentable, haz como yo, regalalé una mierda, recien cagada, envuelta en papel de colores... y con un lacito.
Esto si que es ser antisocial.

leticia dijo...

Esos actos colectivos obligados son sólo un despilfarro de hipocresía. Uno elige con quién estar, y a uno lo eligen también.
Pensé lo mismo que Rembrandt: la imagen perfecta (además amo Van Gogh), y uno de mis cuadros preferidos. ¿Será porque en el fondo amo la soledad?

Besitos

Outsider dijo...

Jon, es una opción...

Leti, a mi tambien me gusta van gogh, es una especie de paradigma de la soledad...