martes, marzo 20, 2007

La felicidad relativa

La felicidad como tal hay quien la considera como una situación absoluta, otros la consideran como relativa a una situación o incluso a cada persona. Tambien la podríamos considerar como una religión, a fin de cuentas lo promete todo y dar, lo que se dice dar, no da nada.

Pero exactamente, ¿que es la felicidad? Probablemente la cultura asiática es la que tiene más claro que es la felicidad aunque debería decir que son los que tienen más claro que es lo que NO es la felicidad. La felicidad NO es un objetivo, ni una meta, no se trata de un estado final que debemos alcanzar tras superar una serie de pruebas que por lo general son penosas, costosas y tendentes al desánimo.

Como posiblemente indicaría el maestro zen, no hay un camino a la felicidad... la felicidad es el camino (seguramente dicho maestro diría buda en lugar de felicidad... pero eso es otra historia que con mi conocimiento zen de "Zen para torpes" y "Aprenda zen en 10 lecciones mientras duerme y sueña con lo que le dá la gana", no creo que interesase lo más mimino... que para el caso...).

Con ello se indica que no hace falta tener nada especial para alcanzar la felicidad, basta con ser feliz con lo que se tiene y esto es algo mucho más cercano de lo que nos pensamos. ¿Quién no ha tenido una sensación especial en un momento dado deseando poder agarrar ese momento y guardar esa sensación de por vida? Puede suceder despues de un día dificil, tomando una cerveza sentado en el porche, o en la escalera de la comunidad mientras se fuma uno el cigarro que no puede fumar ni en casa. El secreto no está ni en la cerveza ni en el cigarro, por lo general se trata de un momento en el que nos olvidamos de todo lo que tenemos y lo que es más importante, nos olvidamos de lo que no tenemos. Ese momento en el que no necesitamos nada, tenemos todo lo que necesitamos y por tanto alcanzamos la felicidad.

¿Quiere decir ello que hemos de renunciar a las metas, a los sueños, a las posesiones?, por supuesto que no, pero es importante reseñar que las metas, los sueños, aspiraciones y posesiones no nos acercan más a la felicidad, en el momento que alcanzamos una meta surge una nueva y cuando llega el momento en el que no hay más metas que lograr por lo general se tiene una sensación de vacio porque quien vive en busca de las metas, es la busqueda, no la meta, lo que le mantiene ocupado. Si en dicha busqueda se siente feliz, habrá alcanzado la felicidad con lo que tiene, ansias de alcanzar una meta. Si por el contrario se siente infeliz, lo más probable es que la felicidad de alcanzar dicha meta sea tan pasajera como corto sea el tiempo que pase antes de fijar una nueva meta.

Por otra parte, aunque no haya que renunciar a nada, lo cierto es que la felicidad se basa en la capacidad de serlo con lo que se tiene, material o inmaterial, paradójicamente es más fácil ser feliz con casi nada que teniendolo casi todo, en el peor de los casos, al que no tiene nada siempre le queda el recurso de soñar lo feliz que sería si lo tuviera todo, si es feliz con ese sueño, ha alcanzado la felicidad con lo poco que tenia... capacidad de soñar. Sin embargo, el que lo tiene todo es más probable que piense lo infeliz que sería perdiendo lo que tiene... no alcanzando con ello la felicidad.